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RAGNAR BANG MOE

Brigada de solidaridad en Nicaragua en 1988



En enero y febrero de 1988 estábamos en Nicaragua ayudando en la cosecha de café. Nos percatábamos tanto de los efectos de la guerra contra los contra-revolucionarios (los Contras) como del bloqueo. Nicaragua era desde hacía mucho tiempo uno de los países más pobres de América. Todo faltaba. Gasolina y repuestos. Como consecuencia del bloqueo económico no se encontraban, por ejemplo, botellas vacías, por lo que la gente debía comprar cerveza, vino y ron en bolsas de plástico transparentes. Muchas veces resultaba tragicómico retornar de la ciudad al campo en las cajas de los camiones (no había buses), y ser testigo de infinidad de accidentes con aquellas bolsas como protagonistas.

Además de la falta de mercancías, la tasa de inflación era altísima. Los EE. UU y la CIA tenían presencia activa en el país. Les nicaraguenses se enteraron, de forma repentina, de la secretísima reforma monetaria con la que los sandinistas cambiarían la VIEJA córdoba por la NUEVA córdoba. Creo que le dieron a la población tres días para cambiar las viejas por las nuevas monedas. Era un plan concebido para complicar la actividad de los Contras, quienes tenían mucho dinero en las montañas. Los nicas se sentían orgullosos de haber pergeniado el plan sin que la CIA lo descubriese. Las máquinas de billetes habían sido montadas en Cuba y trasladadas a Nicaragua. Aunque la tasa de inflación disminuyó de 13.109 % en 1987 a 240 % en 1988, el efecto de la medida perdió gravitación por los estragos que produjo el huracán Juan en el otoño de 1988.

Escuchamos varias cosas de la reforma monetaria. Había personas que llevaban gran cantidad de billetes a la hora de hacer compras. Algo que nos hizo pensar en Alemania después de la Primera Guerra Mundial, cuando les alemanes pagaban el pan con bolsas llenas de dinero. La reforma monetaria fue percibida como una parte importante de la revolución. Primeramente, los Contras, al no poder bajar de las montañas lo suficientemente rápido, no tuvieron, por un tiempo, acceso a dinero al contado. Además, el límite en la cantidad de córdobas nuevos que se podían cambiar, devaluó parte del dinero en efectivo de las familias ricas nicaragüenses. Tercero, los EE. UU. y los Contras perdieron terreno en la desestabilización de la economía nicaragüense. Por último, y tal vez lo más importante, la medida se había llevado adelante sin que la CIA lo descubriese. Al menos era así como lo platicaban las nicas.