Autora y periodista

Historia es lo que recordamos. En una pared conmemorativa de El Salvador se puede, entre otros miles, leer el nombre de Marianella García Villas. Nacida el 7 de agosto de 1948 y asesinada el 14 de marzo de 1983. Desde que la conocí en la clandestinidad en San Salvador, justo antes de que la mataran, la he incorporado a mis cuentos, al periodismo, a mis libros.
Me enseñó algo fundamental. Las acciones del individuo pueden cambiar la historia. A pesar de las atrocidades de la guerra, uno tiene que recordar estas palabras.
Marianella García Villas era jurista, filósofa y demócrata cristiana. Fue la primera mujer diputada en el parlamento salvadoreño. Después fue la ayudante del arzobispo Romero y fundadora de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos. Estaba en la clandestinidad cuando la conocí. Quienes enfrentaban la violencia también afrontaban amenazas de muerte y ataques diarios. Todos los días se registraban nuevos asesinados y torturas. Las víctimas no eran identificadas. Responsabilizarse de identificarlas y enterrarlas dignamente, que su historia fuese documentada, era un trabajo casi interminable.
Tuvieron que transcurrir muchos años para que Marianella fuera reconocida como parte de la historia más reciente de El Salvador. No fue fácil que la verdad sobre su asesinato saliera a la luz. Sólo vivió treinta y cuatro años, pero sigue viva como una luz para su país. Por eso, Marianella García Villas también merece su lugar en la colcha de solidaridad.