ADRIANA SOSSA & LUIS GUILLERMO PINZON

Activistas de LAG Stavanger y del Comité Colombia en LAG



«Continuar luchando por justicia ha sido nuestra decisión desde 1989, cuando llegamos como refugiados políticos desde Colombia. LAG fue un lugar ideal para continuar con esa tarea. La solidaridad internacional es importante. Crea colectividad y comprensión. Brinda conocimientos, fuerza y posibilidades para cambiar las condiciones sociales, políticas y económicas. La solidaridad internacional contribuye a cambiar al mundo.

No es fácil resumir más de 30 años de trabajo de solidaridad por Colombia. Al mismo tiempo, sabemos que es importante recordar cómo se inició este trabajo. Cuando llegamos a Noruega se sabía poco sobre el conflicto allá. Nos encargamos de contarle al pueblo noruego sobre la situación en nuestro país, del por qué llegamos a Noruega y de las expectativas que teníamos. Como defensores de derechos humanos y activistas de izquierda, veníamos de una vida agitada en Colombia. No íbamos a darnos por vencidos y no nos rendimos.

El Comité Colombia fue constituido en 1989 y se incorporó a LAG en 1991. LAG ha sido una arena importante para nosotros. El Comité y Colombia han obtenido un lugar en el trabajo político de solidaridad por América Latina en Noruega. Nos escucharon. La difusión de información sobre las condiciones colombianas ha permitido que el pueblo noruego profundice su conocimiento sobre nuestro país y se fortalezca el compromiso entre noruegos, colombianos y latinoamericanos. A su vez, muchos líderes sociales, feministas, representantes de sindicatos, defensores de derechos humanos, líderes indígenas, estudiantes, campesinos, afrocolombianas; han visitado Noruega para contar sus historias de lucha.

El Comité Colombia y LAG han contribuido al fortalecimiento del papel del gobierno noruego en el proceso de paz. Continuaremos con el trabajo activo y el apoyo a los procesos de democratización en Colombia.

Una nueva Colombia es posible y necesaria.

Discurso de Adriana Sossa el 10.12.16

EN LA MARCHA DE ANTORCHAS POSTERIOR A LA ENTREGA DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ AL PRESIDENTE COLOMBIANO JUAN MANUEL SANTOS.

Quiero agradecerle al Foro por Colombia por haberme dado el honor y la confianza de dirigirme hoy a ustedes.

Quiero, primero que todo, rendirle un homenaje a quienes hoy no están presentes, a quienes no pueden vivir la experiencia del día de hoy, y a quienes dedicaron su vida a la lucha por la justicia, la democracia y la paz.

Al reconocido y entrañable abogado defensor de los derechos humanos, Eduardo Umaña Mendoza, asesinado en 1998. A Jaime Pardo Leal, magistrado de la Corte Suprema de Justicia y candidato presidencial por la Unión Patriótica, asesinado en 1987. A José Antequera, abogado y dirigente de la Unión Patriótica, asesinado en 1989. A Carlos Pizarro, líder del Movimiento 19 de abril y candidato presidencial, asesinado en 1990 luego del acuerdo firmado por el M-19 y el gobierno colombiano. A Ana Fabricia Córdoba, líder del movimiento de desplazados en Medellín, asesinada en el 2011. A Sandra Viviana Cuéllar, activista social y ambientalista, desaparecida en el 2011… la lista es interminable.

Todas ellas han sido asesinadas o desaparecidos bajo la estrategia de los poderosos, de quienes han dirigido y controlado al país. Su estrategia ha sido exterminar toda expresión de oposición política que pudiera cambiar el curso del país.

Bajo esta estrategia hemos vivido más de 50 años y, desafortunadamente, aún hoy la padecemos. Las atrocidades con los y las colombianas han continuado inclusive durante las negociaciones en La Habana. Los activistas y dirigentes del movimiento social siguen siendo asesinados, desaparecidos y ejecutados extrajudicialmente.

Nos vimos obligados al exilio pero cargamos en nuestros hombros a nuestro país y a nuestros sueños. La razón de ello radica en nuestra elección de luchar contra la pobreza, la injusticia social, la falta de tolerancia política y por la defensa de los derechos humanos para todos y todas. Nunca olvidaremos la razón por la cual llegamos a Noruega como refugiados políticos. No nos hemos dado por vencidas y continuamos en la lucha por alcanzar un país con paz y justicia social. En el transcurso de los años vividos en Noruega, son muchas las amigas y compañeros que hemos perdido, que han sido asesinados por su decisión y compromiso de lucha. Esto ha causado en nosotras un gran dolor pero, al mismo tiempo, dicho dolor ha sido un llamado para continuar con más fuerza en la lucha. En este camino nos hemos encontrado con el movimiento noruego de solidaridad por Colombia, al cual represento hoy en este evento. Yo estoy profundamente agradecida y orgullosa del compromiso que han asumido estas organizaciones y del aporte inconmensurable que ellas han representado en este último proceso de paz.

Además de felicitar al presidente Santos en el día de hoy, deseo destacar a otras partes que han participado en el proceso de diálogo con las FARC: a los movimientos sociales y las víctimas del conflicto. Sin ellas el presidente Santos no hubiera podido adelantar este proceso y lograr el acuerdo. Nosotros queremos agradecer al gobierno de Noruega, de Cuba y a los otros países que han apoyado este proceso. También queremos exigirle al presidente Santos que el acuerdo de paz se implemente lo más pronto posible.

El acuerdo debe tomar vida para que la población colombiana crea y tenga confianza en este proceso. La historia de Colombia no es difícil de entender: un país rico en recursos tanto naturales como humanos, con una injusta distribución de la riqueza, y el malestar y descontento que dicha injusticia trae aparejada.

Un país que ha sido gobernado por políticos corruptos, quienes para mantenerse en el poder han hecho uso de métodos fascistas. Políticos que defienden los intereses extranjeros e ignoran a sus propias ciudadanas.

A pesar de las conversaciones de paz que se han realizado en los últimos años, y a pesar de la refrendación del acuerdo de paz en el Congreso; el exterminio, la persecución y asesinatos selectivos contra activistas sociales y de derechos humanos continúan.

Las protestas y luchas contra las injusticias son rechazadas y reprimidas con ataques brutales. Las cifras recientes son una muestra clara de estos hechos.

Defensores de derechos humanos, campesinos, activistas medioambientales, feministas, activistas estudiantiles y sociales, sindicalistas; son señalados y asesinados por sostener luchas justas y pacíficas.

Las autoridades colombianas tienen la responsabilidad de darles protección y garantías a estos activistas sociales. Además, la comunidad internacional tiene la obligación y la posibilidad de dar seguimiento a esta situación.

La Organización de Naciones Unidas, las organizaciones de derechos humanos independientes, las organizaciones de solidaridad internacional y los gobiernos democráticos, deben exigir a las autoridades colombianas el desmonte y total e inmediato desarme de las fuerzas paramilitares. Solo de esta manera, el proceso de paz podrá ser exitoso.

El acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano es un paso importante para superar la violencia política en el país. Pero sin la participación del ELN y de los otros grupos armados todavía activos, el acuerdo de paz tendrá efectos limitados. Por ello es importante apoyar e impulsar las conversaciones y negociaciones del gobierno con el ELN.

Es una señal muy desafortunada que el presidente Santos tenga agendada una reunión con Henry Kissinger aquí en Oslo. Kissinger es un reconocido violador de los derechos humanos. Él ha apoyado dictaduras militares y al terrorismo de Estado en America Latina durante varias décadas. Los latinoamericanos hemos sido víctimas de bárbaras violaciones a los derechos humanos con su apoyo. No deseamos que personas como Kissinger tengan influencia en el futuro de Colombia ni de ningún otro país latinoamericano. No obstante, le pedimos al presidente Santos que cancele su entrevista con Kissinger.

Los colombianos tenemos un gran reto de cara al futuro: crear un país en paz para las nuevas generaciones. Debemos poder solucionar las diferencias políticas sin el uso de las armas. Tenemos que crear una sociedad incluyente, un país libre, con dignidad, un país con libertad de expresión y con posibilidades de participación política y social para todos y todas, un país en paz y con justicia social.

¡Una nueva Colombia es posible y necesaria!

¡POR NUESTROS MUERTOS NI UN MINUTO DE SILENCIO, TODA UNA VIDA DE LUCHA!
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Técnica y material:

Marcador en camiseta de algodón

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