Brigada de solidaridad en Nicaragua 2013. También viajó a Honduras con la brigada de solidaridad en 2016

La palabra significa trabajo voluntario, trabajo colectivo. Una de las cinco palabras que describen al trabajo fuera del salario y la lógica capitalista. Es tzotzil, uno de los cinco idiomas indígenas que se hablan entre zapatistas. En tzotzil no existe una palabra para denominar al trabajo asalariado.
El parche fue serigrafiado en San Cristóbal de las Casas en 2013, durante un curso de gráfica política. Tuvo lugar el día después de bajar de las montañas, desde Oventic, uno de los centros políticos autónomos de los zapatistas.
Las minorías sin miedo en Honduras
Este artículo fue publicado en LatinAmerika #1 2017
En Honduras les activistas viven en peligro. Los pueblos indígenas lenca y garífuna son reprimidos, pero luchan sin miedo por sus derechos. La historia de la invasión europea en Honduras no se distingue mucho de lo acontecido en otras latitudes latinoamericanas. Despojo y represión brutal contra los pueblos originarios.
«La república bananera»
En el siglo XIX el capitalismo cambió de método. Los colonizadores fueron reemplazados por una élite rica y dictadores que despojaban y gobernaban violentamente. Honduras vendió la tierra a capitalistas de los EE. UU, que lucraron enormemente con la producción bananera. La empresa United Fruit Company, hoy llamada Chiquita Bananas, se estableció, entre otros países, en Honduras. Bajos salarios y condiciones laborales terroríficas serían sus marcas registradas.
De allí que Honduras fuese llamada «república bananera» y que los capitalistas estadounidenses controlaran la economía y política hondureña. Es un fenómeno que aún perdura. En 2009, la extrema derecha hondureña apoyada por los EE. UU derrocó al presidente electo Manuel Zelaya.
Desde hace muchos años que Honduras y El Salvador son los países en el mundo en donde se registran mayor cantidad de asesinatos. También la violencia contra defensores del medioambiente ha aumentado de manera exponencial en los últimos años. En 2014, el 75 % de los homicidios cometidos contra activistas ambientales en el mundo, fueron registrados en Centroamérica.
Durante la noche oscura del 3 de marzo de 2016, asesinaron a Berta Cáceres. Berta era conocida por luchar contra la destrucción ambiental y la represión de los indígenas en Honduras. En 1993 fundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), que desde entonces defiende, entre otros, los derechos del pueblo Lenca.
El pueblo Lenca y la defensa de Gualcarque
El cacique Lempira luchó contra los colonizadores hasta su muerte. Ironías del destino, la moneda nacional hondureña lleva su nombre: el lempira. Desde los tiempos de Lempira, el pueblo Lenca ha peleado incansablemente por defender sus territorios.
El proyecto multinacional hidroeléctrico Agua Zarca, que contamina y destruye el río Gualcarque, representa una gran amenaza para les lencas. Para elles el río es sagrado y constituye la fuente de toda vida. La empresa no ha respetado el derecho a consulta previa y, hasta el momento, la lucha contra la hidroeléctrica se ha cobrado cinco vidas. Además, muchos hombres y mujeres han sido encarceladas.
El pueblo garífuna
El pueblo garífuna proviene de África. Sus antepasados fueron atrapados para ser esclavizados pero los barcos que los transportaban naufragaron cerca de la isla de San Vicente. Lograron escapar y, a fines del siglo XIX, llegaron a la costa caribeña. Si bien la mayoría se estableció en Honduras, también hay garífunas en Belize, Nicaragua y Costa Rica. La ONU reconoce a les garífunas como pueblo indígena, dado el largo tiempo que han habitado en Honduras. Sus derechos sobre el territorio están protegidos por la convención 169 de la OIT. Sin embargo, nada es fácil para los garífunas. Monocultivos de banano, palma africana, mega turismo, saqueadores de tierra, son todas maldiciones que afectan a la costa caribeña y desplazan a los garífunas de sus territorios. La Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), organización política del pueblo garífuna, sufre violencia y amenazas diarias.
La radio comunitaria en la lucha
Ambos, OFRANEH y COPINH, utilizan a las radios comunitarias como armas contra la represión. Son reprimidas tanto por el Estado hondureño como por los dueños del capital. Las radios comunitarias utilizan los micrófonos, las lapiceras y los cuadernos en su batalla por justicia. Los medios nacionales son propiedad de las élites y la información que difunden es funcional al sistema. Los pueblos Garífuna y Lenca transmiten información no censurada a través de las radios comunitarias. Son una voz potente en una sociedad donde las minorías son reprimidas.
Muchas organizaciones de base sostienen radios comunitarias que difunden información sobre la realidad hondureña. Muchas de las radios comunitarias son asediadas por leyes impulsadas desde el gobierno. Si la radio habla en contra del poder político local, sufren el corte de suministro eléctrico. Aun así, las radios comunitarias continúan difundiendo su voz de resistencia.