Un parche colectivo compuesto por varios parches

Diciembre de 2019. Una delegación de 15 mujeres de – o cercanas a – LAG viajaron a Chiapas para participar del segundo encuentro internacional de mujeres organizado por las Zapatistas. Durante cuatro días, y junto a otras 4.000, hablamos de la violencia contra las mujeres y de cómo detenerla.
Marianne Gulli
Fíjate, hermana y compañera, cómo son las cosas que para poder estar vivas, debemos crear otro mundo.
¿Qué es lo que más me impactó del encuentro?
Pues, fue el sentirme segura, completamente segura todo el tiempo, rodeada de hermanas. Me fortaleció saber que esa seguridad existe y me dolió descubrir que normalmente no la sentimos. Hay que creer que la fuerza y el dolor son necesarios: para sembrar más semillas, para reunirnos, para mantenernos vivas ¡Para construir otro mundo!
Ingrid Fadnes
Somos cientos, miles. Paradas en silencio, hombro con hombro, en un cuadro rodeando un patio grande. Estamos en medio del territorio autónomo Zapatista, estamos en el caracol de Morelia. Aquí comenzó todo y aquí termina todo. Se abre el círculo y entra una corriente de milicianas encapuchadas, vestidas de verde y negro. Armadas hasta los dientes con arcos, flechas y palabras fuertes. Escuchamos y miramos. Se mueven en grupo a un ritmo firme, hacia nosotras, alejándose de nosotras, en líneas, saliendo de las líneas y crean un tipo de muro protector ante nosotras. Nosotras atrás, ellas adelante con arcos y flechas. De repente arrancan, obedeciendo a un comando que no escuché, salen corriendo, ahora en una formación más confusa, no en líneas, sino en un círculo. El círculo forma un caracol, un caracol rodeando una mujer parada en el medio ¿Es anciana? ¿Es niña? No puedo ver, aunque no está tan lejos. Pero es una mujer, vestida de blanco. Se agacha, enciende una vela. Las milicianas se posicionan, apuntan recto para arriba, recto para abajo, no hacia nosotras, pero hacia alguien. No podemos perder ninguna más, no queremos perder ninguna más, no perderemos ninguna más. El encuentro que dura cuatro días se centra en dos preguntas: ¿Qué violencias experimentamos? ¿Y qué hacemos con ellas? Las mujeres zapatistas salen del caracol y reaparece la mujer con la vela. Está viva.
Susanne Normann
Alusiones de la selva
Coco, cacahuate o uva.
Helado casero en Morelia.
En la zona Tzotz Choj en territorio zapatista estoy en casa.
Sólo veo los ojos de quien los reparte, brillan
Ella nos mira
Con una gruesa trenza negra bajo su pasamontaña.
Botas de cuero desgastadas.
Hay pocos lugares en el mundo donde mujeres como ella venden helados.
O donde vendedores de helado hacen como ella.
Tzotz Choj es rebelde
Nadie nace para ser esclava
Uno aprende mucho en las montañas
Aprendimos dos cosas este día
Cualquiera que tenga sed merece un helado de fruta
Y cualquier tristeza merece un rayo de sol en la madrugada
Tal que la vida es, alguna vez,
Como una flor o un canto.
Begard Reza
Mi primer encuentro y mi primer baile con milicianas, mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Invitaron a todas las geografías y territorios a reunirse en sus territorios autónomos. Allí nos reunimos, compartimos palabras, comida y, sobre todo, baile.
Seher Ayudar
Jin, Jiyan, Azadi – Mujer, vida y libertad.
Era lógico compartir esta consigna kurda al encontrarme por primera vez en territorio autónomo zapatista. El tema del encuentro fue la violencia contra las mujeres. Las mujeres contaban sus, nuestras historias. Sabemos que la violencia es sistemática y que nos concierne a todes, todas y todos. Me emocionaba estar en un espacio seguro, con miles de mujeres, haciéndonos hermanas y compañeras. Creamos una colectividad que todas necesitábamos. Necesitamos gritar que nos creemos. Necesitamos saber que nos creen. Cuando las mujeres nos reunimos, somos evidencia viva de que en todas partes donde exista la opresión, también habrá resistencia. Sólo levantándonos y organizándonos podemos crear un mundo mejor.
Mujeres reunidas para cambiar su cotidianidad, cruzando fronteras, es algo de lo más bello, importante y fuerte que existe. Luchamos juntas con diferentes equipajes, colores, idiomas y bases. Luchamos por la emancipación.
El parche fue confeccionado principalmente con pañuelos que simbolizan diferentes luchas y con la consigna «Vivan las montañas» en el medio. Las montañas se mantienen firmes, así como la solidaridad y el compañerismo.
¡Que vivan las montañas! ¡Que vivamos nosotras!