Image Alt

REIDUN BLEHR LÅNKAN

Brigada de solidaridad en Chiapas, México 2005



Esta es nuestra

– La educación no es educación

Extracto de una carta de viaje en el otoño de 2005

El parche está hecho de una vieja camiseta comprada en 2005 en el mercado de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. El mensaje «Esta es Nuestra», es el mismo que escribí después de cinco meses entre los zapatistas.

«En las escuelas públicas nos cuentan sobre nuestras deficiencias como pueblos indígenas. Aprendemos sobre la cultura y la historia de otros pueblos, pero no aprendemos lo necesario para vivir en nuestras comunidades,» dice Remigio Ramírez López, promotor de educación zapatista en la comunidad Emiliano Zapata, durante una conversación alrededor de la fogata, una noche oscura en la selva chiapaneca.

Durante tres años de estudios de pedagogía en la Universidad de Oslo, he leído miles de páginas con elocuentes palabras y teorías complejas sobre la importancia de la educación. Educación es fundación de identidad, educación es la llave para el desarrollo, tanto para individuos como para sociedades. Pero educación no es educación, he leído. Dentro de la llamada educación existe de todo, desde adoctrinamiento hasta concientización. Y los principios de fondo de la educación siempre son decididos por alguien. La educación jamás es neutral. Hay valores detrás. Educación no es educación.

Aunque estoy de acuerdo con estas palabras lindas, nunca había vivido o reflexionado sobre las diferencias dentro de la educación en la práctica. A mí, que integro la gran mayoría de jóvenes noruegos pudientes, el sistema de educación me ha tratado bien. Consideraba que la educación era un bien, pero también una selva chiapaneca he obviedad. Aquí en la descubierto que la educación no es – de ninguna manera – una obviedad y he sentido la voluntad de luchar por una educación regida por principios propios.

Una de las once demandas del levantamiento zapatista en 1994, exigía educación en lenguas maternas y respeto por la historia y tradiciones indígenas. Durante mucho tiempo el sistema de educación mexicano se ha enfocado en el individuo. El que tiene dinero puede asistir a buenas escuelas con buenas profesoras y obtener buenos resultados. La que no tiene dinero, no tiene otra opción que las escuelas malas, los malos profesores y, nos menos importante, menos conocimientos. De esta forma, las desigualdades entre pobre y rico en la sociedad mexicana se reproducen. En México, al igual que en tantos otros lugares, la educación es algo que beneficia a ciertos individuos. Para los indígenas, especialmente los zapatistas, la educación es una responsabilidad colectiva de beneficio colectivo. Por eso, desde el levantamiento en 1994, les zapatistas invierten mucho de sus escasos recursos en educación. El objetivo es contar con escuelas autónomas y promotores de educación en todas las comunidades, para que les niñes reciban la educación y los valores del zapatismo.

«En la escuela autónoma aprendemos en nuestro propio idioma, sobre nuestra propia historia,» dice el promotor de educación Remigio. «Y aprendemos sobre la lucha».

Remigio habla sobre lo mismo que las más respetadas profesoras de las universidades de todo el mundo. Sobre una educación digna, según principios propios. Y sobre enseñar con el corazón. Pero lo hace con más convicción y esplendor que otres que he escuchado hablar sobre lo mismo. Para él, la educación es parte de la lucha. Y sabe muy bien que educación no es educación. “Esta es nuestra”, dice Remigio.

País:
Gruppe:
Tema: